Osain es el dueño de las hojas, y Pierre Verger escribe que ninguna ceremonia puede hacerse sin él (Verger, Orixás, p. 53). Pero cuando se juntan los mitos en que aparece al lado de Orunmila, el señor de las hojas casi siempre pierde: pierde una prueba, pierde la disputa por el cargo de adivino, pierde un brazo, una pierna y un ojo. ¿Por qué?
Este Estudio lee tres mitos de Mitologia dos Orixás, de Reginaldo Prandi, que forman una secuencia. En el primero, un esclavo comprado por Orunmila se niega a desbrozar el monte porque cada hierba cura algo, y termina sentado al lado del adivino en las consultas. En el segundo, los dos entierran a sus hijos durante siete días para ver quién es más importante; el hijo de Orunmila se llama Sacrificio, y el de Osain, Remedio. En el tercero, una guerra escondida termina con un rayo en medio del monte.
Después, dos mitos que cuentan el revés, sobre ofrendas rechazadas y ofrendas dadas. Y una pregunta que Verger y el propio Prandi dejan por escrito: ¿quién cuenta estas historias, y a favor de quién?
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