Owonrin Meyi es el sexto de los dieciséis Odus mayores en el orden de antigüedad que registra Abímbọ́lá (p. 29). El Tratado Enciclopédico de Ifá lo llama Ojuani Meyi y dice de él una frase dura: por este Ifá nunca se ven los frutos del trabajo, porque la ingratitud siempre trabaja más duro que la persona (p. 3015). Entre sus refranes está la otra cara de la misma moneda: el agradecimiento es la memoria del corazón (p. 3023).
Este Estudio reconta tres patakís de la parte en prosa de la entrada (pp. 3001–3012 del PDF) que conversan sobre eso. En el primero, el viento y el suelo bajan del cielo juntos, y solo uno de ellos escucha. En el segundo, los sacerdotes más viejos de Oyo cavan un hoyo en el camino del santuario para el colega que prosperó demasiado deprisa. En el tercero, la ingratitud ya no viene de fuera: viene de la casa, de la esposa y del hijo que se hizo rey.
Leemos también los seis refranes de la entrada y una fábula sobre un camaleón que quiso ser más bonito que el perro. El hilo es uno solo, y el Tratado lo dice de varias maneras. ¿El que cava el hoyo es el que cae en él?
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