Introducción
Orixá Ocô es la forma con que Reginaldo Prandi llama, en Mitologia dos Orixás, al orisha de la agricultura. En el glosario del libro, la entrada dice “orixá de la agricultura; olvidado en Brasil” y trae la forma yoruba entre corchetes (Prandi, glosario, entrada “orixá ocô”). En los mitos el nombre lleva siempre el título de “Orixá”, y el propio texto explica que Ocô significa finca (Prandi, mito “Orixá Ocô cria a agricultura com a ajuda de Ogum”).
Las grafías cambian con la tradición de cada fuente. El conteo en las obras del proyecto da Orixá Ocô en Prandi (70 ocurrencias), Òrìsà Oko en Verger (Orixás, pp. 42 y 48), Orishaoko en el Tratado Enciclopédico de Ifá (256 ocurrencias), en Angarica (45) y en Cabrera (3), Òrìşà Oko en Mason y Oricha Oko en Brown. Cada una habla de un lugar: Brasil (Prandi), el mundo yoruba y Bahía (Verger), Cuba (Tratado, Angarica, Cabrera, Brown). El sitio escribe Orixá Ocô en portugués, Orisha Oko en inglés y francés y Orishaoko en español; ninguna de las obras dice que los detalles del culto sean los mismos de un lugar a otro.
El lugar del orisha también varía. Prandi lo da por olvidado en Brasil; Brown registra que, en Cuba, Oricha Oko se tiene, junto con Olokun y Odúa, por “demasiado grande” para asentarse directamente en la cabeza de una sola persona (Brown, Santería Enthroned, p. 156 del PDF).
Características y Elementos
El dominio es la tierra cultivada. Cabrera registra, en Cuba, que Olorun repartió el universo entre sus hijos y que a Orishaoko le tocó la tierra, los campos y los sembrados (Cabrera, El Monte, p. 52 del PDF). Angarica dice que Orishaoko “representa la tierra” y lo pone en una lista con Olokun, Oke y Yewa (Angarica, Manual del Oriaté, p. 30 del PDF).
Angarica añade rasgos que solo él trae en las páginas que leímos: Orishaoko es masculino, es una deidad, es esposo de Olokun y tiene dos caras — de día, un hombre hermoso y de modales finos; de noche, la figuración de la muerte (Angarica, pp. 11–12 del PDF). Verger, hablando de Bahía y de África, da otra esposa: Eléfunlósunlórí, “la mujer de Òrìsà Oko” (Verger, Orixás, p. 42). Las dos informaciones no se resuelven escogiendo una: cada una viene de una tradición.
En Cuba, Mason registra un toque de tambor para Òrìşà Oko que lleva su nombre (Mason, Orin Òrìṣà, p. 26 del PDF). En Brasil, Verger observa que Oggun perdió el papel de protector de los agricultores, y menciona al Òrìsà Oko, “cuyo culto continuó popular en África” (Verger, Orixás, pp. 47–48).
Sabiduría Filosófica
Lectura nuestra, apoyada en los mitos citados. Los mitos de Oko hablan menos de poder y más de trabajo y de pacto: la tierra solo da fruto a quien aprende a cultivarla (con la ayuda de Oggun), y la riqueza de quien no trabaja puede acabar en el campo (Prandi, mitos “Orixá Ocô cria a agricultura com a ajuda de Ogum” y “Orixá Ocô é condenado a trabalhar a terra”).
Otro hilo, también lectura nuestra, es la lealtad: el pueblo de Iraô expulsa a quien lo salvó del hambre y, al año siguiente, pierde otra vez los sembrados (Prandi, mito “Orixá Ocô é expulso de seu reino”). El mito no dice que eso sea una regla para la vida de nadie; dice lo que ocurrió en aquella ciudad.
Mitología e Historias Sagradas
Crea la agricultura con Oggun. Al principio, Oko era un hombre sin nada que hacer; cuando faltó comida, Olorun le encargó sembrar, pero no sabía cómo. Encontró a un muchacho que removía la tierra con una varita; juntos descubrieron, en el fuego, que la piedra se derretía, y de ahí salió el hierro de las herramientas. El muchacho era Oggun, y los dos fueron festejados como patronos de la agricultura (Prandi, mito “Orixá Ocô cria a agricultura com a ajuda de Ogum”).
Condenado a trabajar la tierra. En este mito Oko es hijo de Yemaya y Obatala, aprende los versos de Ifá, canta como nadie y vive rico. En la juventud, organiza una fiesta en la que promete sustento a quien beba una taza de aceite de palma sin respirar; muchos mueren. El pueblo lo juzga y lo expulsa al campo, donde pasa a vivir de lo que da la tierra (Prandi, mito “Orixá Ocô é condenado a trabalhar a terra”).
Expulsado de su reino. En Iraô, Oko ahuyenta con una poción a los pájaros negros que destruían los sembrados y lo hacen rey. El pueblo empieza a temer sus poderes y lo expulsa; los sembrados se pierden de nuevo. Cuando vienen a pedirle ayuda, se niega, desaparece bajo la tierra y deja su cayado, que debe clavarse en el suelo en caso de peligro, sin usarlo en vano (Prandi, mito “Orixá Ocô é expulso de seu reino”).
Desaparece y deja el cayado. En otra narración, un hombre muy viejo, bajado del cielo, vive en los campos cerca de Iraô. La familia lo lleva a la ciudad, la gente del campo empieza a traerle regalos y, cuando muere, el cuerpo desaparece y queda el cayado. Las ofrendas pasan a depositarse donde quedó el cayado, y hay fiesta anual (Prandi, mito “Orixá Ocô desaparece e deixa o cajado em seu lugar”).
Otros mitos. En uno, Oko es un viejo cazador solitario, con pífano y perro, que juzga a los acusados de brujería (Prandi, mito “Orixá Ocô julga os praticantes de feitiçaria”); en otro, Obatala le da el poder sobre las plantaciones de ñame, porque Oko supo guardar discreción (Prandi, mito “Orixá Ocô recebe de Obatalá o poder sobre as plantações”); y, en el mito de Yewa, él devora a los muertos que Babalú Ayé le conduce, para que vuelvan a la tierra de Nana Buruku (Prandi, mito “Euá se desilude com Xangô e abandona o mundo dos vivos”).
En el Tratado Enciclopédico de Ifá, en el Odu Odi Kana, un patakí cuenta que Orishaoko, labrando la tierra, descubre a Changó, que sale de la tierra como piedra y se vuelve hombre; Olofin lo bendice y lo hace “rey de la tierra” (Tratado, pp. 92–93 del PDF). El Tratado trae allí también rezo y ebbó, que no reproducimos.
Relación con los Devotos
Lo que registran las fuentes depende de la tradición. Según el mito, las ofrendas a Oko se depositan donde quedó el cayado y hay una fiesta por año (Prandi, mito “Orixá Ocô desaparece e deixa o cajado em seu lugar”); otro mito dice que las gallinas de guinea que se le ofrecen “cantan alabanzas de suerte” (Prandi, mito “Orixá Ocô tira joias da barriga de suas caças”). En Cuba, Brown cuenta que el palenque de El Palenque hacía todos los años fiestas para Oggun y Oricha Oko, “el dueño de la tierra” (Brown, p. 120 del PDF). En cuanto a comida, día, color y número, no hallamos en las páginas leídas qué decir, y por eso nada afirmamos. Lo que cada caso pide pertenece a la mesa del babalawo — no a un sitio web.
Simbolismo
El símbolo más repetido en los mitos es el cayado: Oko lo deja a los habitantes de Iraô y las ofrendas pasan a hacerse donde está (Prandi, mitos “Orixá Ocô é expulso de seu reino” y “Orixá Ocô desaparece e deixa o cajado em seu lugar”). En Cuba, Angarica dice que los africanos usan como símbolo una teja con una penca de yagua marcada con siete rayas (Angarica, p. 11 del PDF). Aparecen también, en los mitos, la vara de Iroko (mito “condenado a trabalhar a terra”), el pífano y el perro (mito “julga os praticantes de feitiçaria”) y el ñame (mito “recibe de Obatala el poder sobre las plantaciones”).
En las páginas que leímos, no hallamos color, día de la semana ni número ligados a Oko. La laguna queda dicha.
Conclusión
Oko aparece en las fuentes como agricultor, cazador, rey expulsado y viejo que desaparece dejando un cayado; los mitos no forman un solo retrato. Las tradiciones difieren sobre quién es su esposa y sobre cuánto se mantiene su culto.
Este texto es un estudio de las fuentes citadas, no una consulta. Para ir más lejos, conviene leer los mitos de Prandi enteros y las páginas de Verger, Angarica y Brown indicadas arriba.
Sabiduría
Quien trabaja la tierra saca de ella el sustento: el cantor rico se volvió el Orisha-Agricultor (Prandi, mito “Orixá Ocô é condenado a trabalhar a terra”).